"Recopilación de artículos encontrados en la red"

Interesante y sencillo simulador (en inglés) del efecto que tiene sobre la fotografía las variaciones de velocidad y apertura. Personalmente lo encuentro extremadamente educativo.

 

 

 

 

                    http://www.photonhead.com/simcam/shutteraperture.php

 

 

 

Se trata de una aplicación en flash que nos permite seleccionar diferentes puntos de luz para ver como afectan sobre la modelo, además permite elegir entre usar relleno o no. Una lástima que no permita usar varias luces o ajustar su intensidad, porque sería la repera para probar virtualemente esquemas básicos. De cualquier modo no dejéis de probarlo.

 

 

 

 

 

                    http://www.photoworkshop.com/static/lightcage/index.html

Fotografía macro con objetivos invertidos

 
Por: 
Juan Antonio Guerrero (texto y fotos)
 

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La técnica de invertir objetivos cuando practicamos fotomacrografía ha despertado mucha curiosidad, sobre todo por lo económico y accesible del material necesario y la proliferación de las réflex digitales. Expondré aquí mis experiencias en estos meses de uso intenso de una Canon 300D con un par de objetivos invertidos y un resumen de las preguntas frecuentes que se me han formulado.

¿Cómo invertir el objetivo?

La primera dificultad a superar es cómo colocar el objetivo invertido en la cámara. Pues bien, en el mercado se pueden encontrar adaptadores, sobre todo el famoso anillo inversor de Novoflex. Es algo caro, pero de un plumazo solucionamos casi todos los problemas derivados de esta técnica: la pérdida del control del diafragma desde la cámara y de todos los automatismos.
Yo, sin embargo, opté por una solución casera más económica, que consiste en pegar un filtro sin cristal a una tapa de la cámara previamente agujereada. Esto también plantea un pequeño problema: la tapa se va desgastando con el uso y al cabo del tiempo tendremos que fabricarnos otra. Además tendremos que trabajar con el diafragma cerrado, con lo cual se hace muy difícil enfocar, tendremos que aprovechar los días luminosos y hay que practicar mucho. Otra opción económica y más sólida es pegar el filtro sin cristal a un adaptador de rosca M42 a bayoneta, aunque tampoco conservamos los controles del diafragma ni el AF. Obviamente, también podemos añadir tubos de extensión o un fuelle a un anillo inversor, aumentando la magnificación a límites increíbles.

¿Qué objetivos usar?

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Mucha gente me ha preguntado qué pasaría si invirtiera su objetivo macro de 100 mm para este propósito. Mi respuesta, para la frustración del personal, es que saldría perdiendo magnificación, y su flamante objetivo que da una magnificación de 1:1 sin problemas se convertiría en un valor de 1:7. Hay que usar objetivos de una distancia focal de 50 mm o menos. Para hacernos una idea, un 50 mm nos da aproximadamente una ratio de 1:1. Ese valor es igual en una digital que en una de cámara de 35 mm, pero como en la réflex digital el sensor es más pequeño que la película, aparentemente tenemos más magnificación. Eso es debido al “recorte” producido, porque la imagen se capta en un área menor, pero hablando con propiedad sigue siendo 1:1. La ventaja es la misma que con el uso de teleobjetivos, pero no podemos decir que la ratio es 1.6:1, por ejemplo, porque no es cierto. Si captamos una imagen de 18x24 milímetros y el sensor es de 18x24 milímetros, eso es 1:1. Aclarado esto, sigo con los objetivos.

Con un 28 mm invertido alcanzamos la gloriosa cifra de 2.8:1, suficiente para fotografiar la cabeza de una libélula o una mosca pequeña de cuerpo entero. Y de ahí en adelante, con angulares más cortos, la ratio aumenta más y más.

En cualquier caso la manera de comprobar si nuestro viejo (o nuevo) objetivo sirve para invertirlo es muy sencilla: Lo colocamos a mano delante de la cámara y hacemos unas pruebas con diferentes diafragmas en una situación de bastante luz y, si funciona, entonces hay que buscar un adaptador. Si, además, disponemos de una réflex digital, las pruebas se hacen y se comprueban inmediatamente. Hay que verificar, sobre todo, que no aparezcan aberraciones cromáticas y distorsiones importantes. Si éste es el caso mejor descartar ese objetivo y buscar otro.
En general siempre es mejor usar un objetivo de focal fija que un zoom, principalmente porque siempre da más calidad y el resultado es más previsible. Los zooms, aparte de ofrecer menos definición, son caprichosos en su rendimiento con los tubos de extensión y, si a esto le sumamos que los estamos colocando en posición invertida, el efecto puede ser bastante pobre. Pero por probar no perdemos nada.
La calidad que se obtiene depende, obviamente, de los objetivos y también del diafragma que usemos. Si lo cerramos mucho, tendremos problemas de difracción y, si lo cerramos poco, nos quedaremos sin profundidad de campo. Tras algunas pruebas he llegado a la conclusión de que lo mejor es trabajar en torno a f/16 y a f/11 si añado los tubos de extensión a la fórmula. Hay un interesante artículo de Luis Monje titulado La difracción en fotografía sobre la difracción en esta web, donde se puede profundizar en este fenómeno.

Aquí podéis ver un recorte al 100% de la foto de la mantis. Sólo se le ha aplicado un poco de enfoque con el programa Acdsee. La foto está tomada con un Pentax 50 mm invertido y el diafragma en f/11.
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Según vamos consiguiendo más magnificación, la profundidad de campo va cayendo en picado. A 5:1 es difícil tener un milímetro de insecto a foco. Este problema se soluciona encontrando el plano de enfoque adecuado, es decir, una parte de la superficie del insecto que quede paralela al plano focal (a la película o al sensor, para entendernos) y que muestre la información que queremos del animal.
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Un ejemplo lo tenemos en este probablemente Lixus iridis jovencito. Para mí es un insecto complicado de fotografiar por su extraña anatomía, su morro prominente y sus antenas al final de éste. Aquí he intentado resolver el problema siguiendo la línea de la cabeza hasta el final de su antena izquierda. Se ve perfectamente su aspecto y sin embargo la profundidad de campo es muy poca.

Una cuestión importante a tener en cuenta es que según aumentamos la ratio, también vamos acortando la distancia de enfoque. Con un 50 mm tendremos que colocar la cámara a unos 10 cm del sujeto; con un 28 mm a unos 4 cm y, si encima colocamos tubos de extensión, nos tendremos que acercar a 3 cm o menos. Esto plantea la siguiente pregunta.

¿Cómo acercarnos a los bichos?

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Esta es la parte más difícil. Al principio del uso de esta técnica ya llevaba tiempo haciendo macro de la forma tradicional y, más tarde, con una digital compacta con lentes de aproximación, sumando unos años de camino andado. Pero, de repente, cuando me encuentro con que me tengo que acercar a 3 ó 4 cm de una mosca o una libélula, la cosa se complica. La respuesta es relativamente sencilla, hay que tirar muchas fotos: Ése es el secreto. Luego sólo hay que contorsionarse, arrastrarse por el suelo y llevarse muchas horas intentándolo. Pero no siempre se consigue. La mayoría de los insectos que he observado, tienen unas horas “tontas” en las que se están calentando al sol, están alimentándose, o simplemente están dormidos. También los hay que son muy colaboradores, especialmente algunas arañas, pulgones, ciertas moscas de la fruta, mariquitas, etc.
Los insectos muy pequeños, de pocos milímetros de longitud, se encuentran literalmente por todas partes. Una buena manera de encontrarlos es sentarse delante de una planta (mejor que tenga flores) y observarla atentamente durante unos minutos. Os sorprenderéis gratamente cuando empecéis a ver pequeños homópteros, arañas diminutas, y toda clase de criaturas extrañas. El asunto es que, mientras caminamos entre la vegetación, los vamos asustando, pero si nos quedamos quietos van volviendo a sus “posiciones” poco a poco, en general esta es mi experiencia.
Otra cosa a tener en cuenta son los bichos “de temporada”. A veces nos encontramos con miles de libélulas, saltamontes o chinches; las probabilidades aumentan con su número. En general hay que procurar no tocar su posadero, no soplar, no taparles con nuestra sombra, no hacer movimientos bruscos... En alguna ocasión casi he perdido el conocimiento a base de aguantar la respiración: No hay que llegar a tanto.
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Lo que funciona muy bien es acercarles primero la cámara, hasta casi tocarlos, y luego colocarnos detrás del visor para enfocar. Así nos pierden de vista y, al fin y al cabo, lo que tienen encima es la cámara que, en principio, no les alerta con su olor y es un objeto inanimado. Una vez que lo tenemos en el visor nos moveremos adelante y atrás suavemente, hasta tener a foco la parte que queremos. Con un poco de práctica, y fijándonos en detalles como los ojos, sabremos cuándo disparar.

En resumidas cuentas, se trata de trabajárselo mucho. Si queremos hacer estas fotos en el campo hay que usar el sentido común y molestar lo estrictamente necesario a los animales.

¿Dónde encontrar bichos? Bien, normalmente en el campo, pero también en jardines, descampados, cunetas, huertas, etc. Pero si queremos ver al insecto en su planta nutricia, lo mejor es hacer las fotos en plena naturaleza. No queda muy bien una mariposa europea en una flor sudamericana.

En esta foto se puede ver el acercamiento a una Araneus diadematus, una de las arañas que sí colaboran normalmente, siempre que no rompamos su telaraña ni la rocemos

Iluminación

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La iluminación es al gusto del consumidor, pero un punto a tener en cuenta es que, si no disponemos de un raíl para la cámara, la única forma de enfocar es moviéndonos adelante y atrás, con lo cual el trípode es un estorbo. En todo caso, un monopié es una buena elección y, teniendo en cuenta este punto, el flash se hace casi imprescindible. Dicho sea de paso, con el flash disminuimos considerablemente el problema de la trepidación, pero aún así hay que tener un pulso de hierro para estas cosas.
Yo uso un flash anular y un segundo flash con un difusor. A veces uso el difusor de plástico que traía de fábrica, aunque también voy probando con diversos modelos de difusores caseros, a veces con muy buenos resultados. He probado pañuelos de papel, servilletas, folios, cajitas de diapositivas, etc. Todas son opciones válidas, pero cuanto más grande sea el difusor más suave será la iluminación resultante. Si estamos trabajando a ratios muy altas, digamos 5:1, una simple caja de diapositivas de plástico blanco o translúcido hace las funciones de softbox enorme, como si de un estudio se tratara También podemos comprar el famoso Omnibounce de Sto-Fen.
El flash al que aplico el difusor es un veterano Metz BTC30, que normalmente uso en manual, a toda potencia y como flash principal. Moviendo el soporte lo puedo colocar en varias posiciones buscando el ángulo y la distancia apropiados. El anular hace las funciones de flash de relleno y, aunque a veces el reflejo en las superficies de algunos insectos y los ojos de algunos otros se hace demasiado evidente, el resultado para mí es satisfactorio en la mayoría de los casos. Hay quien dice que da una luz muy plana y poco natural, pero el otro flash se encarga de modelar las figuras y resaltar las texturas. Esta combinación funciona realmente bien cuando estamos muy cerca del sujeto; si estamos más lejos, digamos a más de 10 cm, el efecto es parecido a un solo flash con difusor, aunque se rellenan bien las sombras.
Recomiendo el artículo de Roger Eritja titulado target=blank>El peso de la luz sobre iluminación en macro, que podéis leer en Fotonatura.

Conclusiones

El uso de objetivos invertidos es complicado. Si ya se tiene un objetivo macro de verdad, el paso siguiente es comprar unos tubos de extensión y superar la barrera del 1:1 con comodidad y calidad. Por otra parte, ¿quién no tiene un par de objetivos por ahí guardados que aprovechar haciendo macro sin gastar un euro?
Sí, lo recomiendo para divertirse, para pasar un rato persiguiendo moscas y para llevarlo en la bolsa por si acaso se presenta una buena ocasión. También es una buena técnica para iniciarse en el macro, para aprender a acercarse a los insectos y probar la iluminación con flashes. Además es la manera más económica de llegar a ratios altas, con un equipo más compacto que el tradicionalmente usado con objetivos macros, tubos de extensión y fuelles.
La calidad es más que aceptable, si respetamos las cuestiones básicas en la fotografía macro: minimizar la trepidación, buscar el plano de enfoque adecuado e iluminar adecuadamente. Un objetivo de 28 mm, un anillo inversor y un difusor de papel para el flash no ocupan mucho, pesan poco y nos pueden dar más de una alegría, además de sacarnos de algún apuro.
AUTOR/ES

  • Juan Antonio Guerrero
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